Idioma

No podemos predicar sino es con el ejemplo.

De ahí la creación de este apartado.

Nosotras las personas que componemos RECAL también adoptamos.

Os lo contamos en primera persona.

 

charlyEl día que llegó Charly a la perrera yo estaba allí.

Lo primero que vi no fue a él sino una enorme caja de cartón, preguntándome dónde estaba el perro. Lo trajeron unos chicos, dijeron que lo habían estado viendo durante varios días debajo de un coche. Entonces él, asomó su cabecita. Enano a más no poder, me dije que allí corría peligro porque al ser tan pequeño los demás podrían hacerle daño incluso sin querer.

Decidí llevármelo a casa en acogida.

Aquí podéis ver una foto de cuando llegó a la perrera.

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NORA en la perrera

Mi historia con Nora empezó en el mismo momento que una tarde fuimos al veterinario a recoger castrados como tantos viernes y nada mas entrar escuché a un perro llorar. Le pregunte a Juan, el veterinario, y nos dijo que era una perrita que ya había sido diagnosticada, para llevárnosla a la perrera, que venia atropellada y que no movía las patitas de atrás, pero que se recuperaría.

1 Este es Ashlan, nacido en una camada en la que su hermano salió color plomo y sin ningún problema y él de color blanco, sordo y con problemas en la cadera, algo así como la displasia que padecen algunos pastores alemanes.

 

Su hermano servía para seguir criando, ya que su color es el que querían para las futuras camadas, y sus propietarios se lo quedaron.

 

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Ashlan no corrió la misma suerte. Ashlan no servía para criar. Entonces llegó a mí, como segundas manos, con 4 meses.

 

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Cuando decidí acoger a Jerry creo que fue un cúmulo de casualidades, uno de mis perros había fallecido hace poco y me vi en la necesidad de ayudar a otro.

Historia de Brian  05

 

Brian y yo nos conocimos hace casi tres años. El mendigaba comida cerca del que entonces era mi trabajo, y deambulaba por la zona. Incluso siguió tímidamente a uno de mis compañeros a casa, y a los pocos días, fue recogido y entregado en la perrera. Allí pasó exactamente un año hasta que lo adoptamos. Sus dias en la perrera no fueron fáciles ya que su carácter sumiso le ganó la rivalidad de sus compañeros, quienes no le dejaban comer o le intimidaban, lo que junto al encierro, hizo de Brian un perro triste y muy necesitado de cariño.

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Bueno pues mi historia con el pequeño Mindungui comienza un día el el que nos damos cuenta de que nuestros otros perros se hacen mayores, muy mayores y necesitábamos algo de alegría en la casa, alguien que hiciera que los abuelitos se revolucionaran. Y pensando también en mis hijos, que aunque ellos se han criado con perros no tenían uno propio y no conocían la  responsabilidad que esto conlleva , con lo cual decidimos elegir uno de los tantos cachorros que habitualmente hay en la perrera.

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Casi tres años después de que nos dejase nuestra gran amiga Luna, no hay día que no la recordemos. Es imposible olvidar los momentos tan maravillosos que nos regaló. Así que lo último que yo quería en mi vida era volver a tener otro perro.

ZEPPELiN